Que las tecnologías han sido determinantes para la evolución social de la especie humana, es algo sabido desde que el Clásico acuñó el apelativo "homo faber" para designar a nuestro colectivo.
¿Empezaremos por el hacha de piedra o por el fuego empleado para cocer alimentos y calentarse? Da lo mismo. La cadena del desarrollo tecnológico tiene innumerables eslabones cuyas consecuencias sociales saltan a la vista por todas partes.
Sin ir mas lejos, la ruptura del proceso de desarrollo socioeconómico del mundo que era bastante uniforme hasta el siglo XVI, puede achacarse en buena parte a la serie de inventos que el avance científico propició en Europa al final de la Edad Media y esto de por si es ya bastante inquietante.
Por eso no deja de ser inquietante a la vez que apasionante el horizonte que nos están descubriendo las nuevas tecnologías de la información y comunicaciones, con una serie de desarrollos que de ningún modo deberíamos perder de vista.
A diferencia de la Galia de Cesar, son solo dos los fundamentos que debemos tener en cuenta para comprender adecuadamente la explosión tecnológica que se cierne sobre nuestras estructuras sociales: los Medios Sociales y las Redes Sociales.
Los Medios Sociales, abreviatura de Medios de Difusión Sociales, significan la diseminación masiva de la facultad de comunicar información a literalmente "todo el mundo", la cual se ha conseguido gracias a las infinitas expresiones de Internet.
Desde la páginas web o blogs que hoy puede tener cualquier hijo de vecino hasta el "video streaming" de You Tube que hasta hace cinco años era el privilegio de unos pocos, nos encontramos continuamente con una cascada de aplicaciones que sirven para comunicar nuestras ideas u ocurrencias a la Humanidad entera, sin mas cortapisa que la supervivencia de la red de servidores encargados de ponerlas a disposición de los demás.
¡No es esto suficientemente rupturista? entonces fijemos nuestra atención en el segundo pilar de la Tecnosociología, las Redes Sociales.
Este invento de nuestra década nos permite crear y mantener relaciones estables y continuadas con otros agentes perfectamente identificados, con los que nos asociamos a través del intercambio personalizado de información.
Facebook ya ha sido objeto de una película de éxito; pero existen decenas de variantes de esta plataforma en red (e incluso una plataforma para crearlas a medida) que anuncian la aparición ubicua de comunidades que se saltan todas las fronteras que hasta ahora habían mantenido compartimentada la Humanidad con moldes del siglo pasado.
Las empresas con o sin fines de lucro no pueden mantenerse ajenas a esta tendencia. Operan en una sociedad en la que necesitan integrarse para existir y ya que la sociedad está cambiando por estos derroteros, lo mejor será empezar a cambiar ya.

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